Esta aqui:Inicio | Variables determinantes del tiempo de posesión en el Fútbol. Importancia del contexto de competición |
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Resumen
El objetivo del presente trabajo es comprobar la influencia que
tiene la dinámica de la
competición sobre el tiempo de posesión del balón que tienen los
equipos en un partido de fútbol. Para
ello se han analizado los 38 partidos y 76 episodios de juego
(Episodios de Conflicto Dual Macro: ECD
M) disputados por el F.C. Barcelona en la Primera División de la
Liga Española de Fútbol de la
temporada 2004-2005 y se propone un modelo de regresión lineal que
maneja las variables: jugar en casa
o fuera, contexto del partido y equipo rival como determinantes
del tiempo de posesión del balón. Los
resultados alcanzados permiten explicar del 38 al 46 por ciento de
la varianza de la posesión del balón,
dependiendo del modelo de regresión lineal utilizado. Se propone
el modelo que, al recoger el contexto de
la competición, explica mejor la importancia del tiempo de
posesión del balón para el F.C. Barcelona,
según el puesto en la clasificación del rival, si actúa como local
o visitante y si tiene la iniciativa o está a
la expectativa en el mismo o en una serie de partidos.
Palabras Clave
Fútbol, rendimiento, posesión del balón, dinámica de la competición, regresión lineal.
1. Introducción:
La selección de variables del juego capaces de dar cuenta del
rendimiento de los
equipos se ha conformado en los últimos años como un aspecto clave
en el análisis del
fútbol (Hughes y Bartlett , 2002). Una de las que más comúnmente se viene utilizando
es el porcentaje de posesión de balón (Hughes, 1993; Pettit y
Hughes, 2001). Si bien
parece aceptarse que disponer de una elevada posesión de la pelota
supone un aspecto
valor positivo para incrementar el rendimiento en el juego, la
investigación empírica al
respecto no es tan concluyente. Uno de los hallazgos más aceptados
de la literatura es
que la posesión del balón no tiene demasiado que ver con el
resultado y/o el
rendimiento de los equipos en la competición (Dawson, Dobson y
Gerrard, 2000;
Hadley, Poitras, Ruggiero y Knowles, 2000; Carmichael, Thomas y
Ward, 2001;
Gómez y Álvaro, 2002), o su relación es poco clara (Bate, 1988; en
James, Jones y
Mellalieu, 2004; Hughes y Bartlett, 2002; James, Jones y
Mellalieu, 2004; Álvaro,
2005).
La primera matización, apuntada por Lago (2005), que deberíamos
hacer a las
afirmaciones de los estudios anteriores es que en el fútbol,
cuando se toma como unidad
de análisis el partido, parece no existir una vinculación
significativa entre rendimiento y
resultado, lo que podría ser la razón que induzca a aquellos
autores a desestimar el
tiempo de posesión del balón como variable explicativa del
rendimiento, cosa que no
sucede cuando la unidad de análisis se amplía a la temporada o a
un número
relativamente elevado de partidos.
En segundo lugar, en todos estos estudios quizás se haya obviado
el hecho de
que las estrategias están influenciadas por las características
situacionales (marcador,
rival, formato de competición, etc.) y los equipos alteran su
estilo de juego durante el
partido consecuentemente. Los equipos utilizan diferentes
estrategias cuando van
ganando, perdiendo o empatando reflejando los estilos individuales
de entrenamiento,
las características de los jugadores y la filosofía de juego
(Bloomfield, Polman y
O´Donoghue, 2005). Esto podría suponer un sesgo metodológico,
incumpliendo el
supuesto de homogeneidad causal (King, Keohane y Verba, 2000), que
podría invalidar
las conclusiones de dichas investigaciones, pues utilizar una
medida centralizadora
como el porcentaje medio de posesión a lo largo del partido supone
la eliminación de
las variaciones que dicho porcentaje puede experimentar en
determinadas fases del
encuentro y que podrían resultar claves para el análisis de la
importancia de esta
variable.
Por todo esto juzgamos oportuna la realización de un estudio que
de cuenta de la
influencia que podría tener la dinámica de competición, entendida
como los cambios
que se suceden en el contexto de juego (episodios de iniciativa y
expectativa), sobre la
posesión del balón. A este respecto, alguna investigación reciente
ha verificado que los
equipos que pretenden la iniciativa en el juego tienen un mayor
tiempo de posesión del
balón que los equipos que actúan a la expectativa (Lago y Martín
Acero, 2005a). Otros
trabajos apuntan la necesidad de incorporar en las explicaciones
alguna variable que
esclarezca esta dinámica de los partidos para entender cómo se distribuye
la posesión
del balón entre los equipos. Por ejemplo, James, Jones y Mellalieu
(2004) sugieren que
la posesión del balón es mayor para los equipos que terminan
ganando, cuando van
todavía perdiendo o empatando, que para los perdedores; pero que no
hay diferencias
cuando los equipos ganadores ya dominan en el marcador. En esta
misma línea, Lago y
Martín Acero (2005a) estiman a través de un modelo de regresión
lineal que cada 10
minutos con el marcador en contra en un partido un equipo
incrementa en casi 1 punto
porcentual el tiempo de posesión del balón; mientras que cada 10
minutos con el
marcador empatado supone sumar para el equipo local 0,45 unidades
porcentuales más
de dominio del balón.
El objetivo de esta investigación es, por tanto, comprobar si la
dinámica de la
competición es una de las variables determinantes del tiempo de
posesión del balón del
que disponen los equipos, en este caso el F.C. Barcelona a lo
largo de la Liga Española
en la Temporada 2004-2005.
2. La dinámica de
la competición como variable explicativa del rendimiento en el
fútbol.
Como mencionábamos al final del apartado anterior, nuestra
intención es
determinar la influencia (efecto causal) que tiene la dinámica de
la competición sobre la
posesión del balón. Un efecto causal es, de acuerdo con King,
Keohane y Verba (2000),
la diferencia entre los componentes sistemáticos de una variable
dependiente cuando la
independiente tiene dos valores distintos:
y: ƒ(x1 ,+ x2 + x3 + ... xn μt)
Por otro lado, las características situacionales dentro de un
mismo partido de
fútbol pueden experimentar amplias variaciones. Un equipo puede ir
ganando o
perdiendo, la diferencia en el marcador puede ser desde nula a
abultada, esto puede
suceder en su campo o en el del contrario que, a su vez, puede
tener un nivel
competitivo alto, medio o bajo, o que incluso puede verse en una
situación de oposición
de superioridad a inferioridad numérica… No es lo mismo perder por
un gol en casa en
el partido de vuelta en una competición de Copa con eliminatoria a
doble partido y con
resultado de 0-3 en el partido de ida que un partido en el que el
marcador es de 0-1 en el
último partido de una competición de Liga contra un rival directo
en el que la derrota
conlleva la pérdida de categoría. Parece que podría suponerse en
estos ejemplos que el
comportamiento táctico del equipo en ellos implicado puede ser
diferente. Este
comportamiento táctico puede variar, incluso, a lo largo de un
partido dando lugar a
diferentes contextos de competición. Resultaría clave por lo tanto
ser capaces de
identificar esos cambios comportamentales en los diferentes
niveles de la acción de
juego (microsistema –Episodios de Duelo entre jugadores-,
mesosistema –Episodios de
Conflicto Dual entre conjuntos- y macrosistema- Episodios de
Conflicto Dual Macro
entre equipos-), que denotan una variación de las intenciones
tácticas en el partido y con
ello generan un nuevo contexto. En este caso, puesto que hablamos
de posesión de los
equipos, el nivel que nos interesa será el de los ECDM de un
partido que pueden ser
modelizables. En nuestra opinión, la evolución de un partido puede
dar lugar a los
siguientes ECDM:
1.- de INICIATIVA
2.- de EXPECTATIVA
3.- VACÍOS
Los ECDM de INICIATIVA se definen como el contexto de un partido
(marcador, tiempo de partido, presión ambiental, decisiones
arbitrales,...) que obliga a
que el comportamiento estratégico colectivo desarrollado por un
equipo pretenda
recuperar/tener la posesión de la pelota, trasladar rápidamente el
centro de juego hacia
la meta rival, incorporando un elevado número de jugadores por
delante de la pelota en
el caso de un juego elaborado o indirecto o acompañando su
evolución en el caso de un
juego más directo y donde, en el caso de no disponer de la pelota,
se intenta su
recuperación de forma rápida y activa, por lo que el centro de
juego se sitúa
predominantemente en el campo del equipo rival.
Los ECDM de EXPECTATIVA se definen como el contexto de un partido
que
obliga a que el comportamiento estratégico colectivo desarrollado
por un equipo no
pretenda tener la posesión de la pelota y cuando se tenga no
exista una intención de
trasladar rápidamente el centro de juego hacia la meta rival a
pesar de la presión del
contrario, donde no se incorpora un elevado número de jugadores
por delante de la
pelota en el caso de un juego elaborado o indirecto o no se
acompaña su evolución en el
caso de un juego más directo y donde los jugadores y el equipo
intentan ralentizar la
evolución del partido, por lo que el centro de juego se sitúa
predominantemente en el
campo propio o cercano a él.
Los ECDM VACÍOS se definen como el contexto de un partido que
determina
que las acciones de jugadores y equipos que se desarrollan en este
momento tengan muy
poca o ninguna repercusión en la evolución del partido y en el
marcador final (unidades
de competición vacías, Álvaro y otros, 1995).
Las fluctuaciones entre estos ECDM durante un encuentro pueden ser
recogidas
introduciendo el concepto de “perfil de juego”, definido como la
representación de la
dinámica competitiva, es decir, de la evolución de los ECDM en
cada equipo, en
función de los cambios en las características situacionales.
Figura 1:
Perfil de juego para el F.C. Barcelona en el
partido Deportivo – F.C. Barcelona de la
Temporada 2004 -2005
3. Datos y
variables para el análisis empírico.
La investigación empírica que se presenta a continuación tiene
como principal
objetivo explicar los factores que determinan el tiempo de
posesión del balón que tiene
el F.C. Barcelona en un partido de fútbol.
Para llevar a cabo el análisis empírico se han tomado los 38
partidos disputados
por el F.C. Barcelona durante la Liga Española de la Temporada
2004-2005, en la que el
equipo catalán acabó obteniendo el título de Campeón. Cada uno de
los partidos fue
visionado por un grupo de 3 expertos con el fin de reconocer el
perfil del juego del F.C.
Barcelona en cada partido y establecer los ECD M de iniciativa,
expectativa y vacíos
que condicionaban el comportamiento estratégico de los jugadores y
el equipo en cada
momento. Los observadores son todos licenciados en Educación
Física y han cursado,
además de la especialidad de Fútbol, formación y entrenamiento
como observadores.
Posteriormente, el perfil del juego de cada partido establecido
fue discutido con
miembros del cuerpo técnico del F.C. Barcelona hasta obtener el
análisis definitivo.
Para dar cuenta de los objetivos de la investigación se han
realizado dos análisis
de regresión lineal. El total de observaciones recogidas para el
análisis estadístico fue de
38 para el primer modelo, es decir, el número de partidos
disputados por el F.C.
Barcelona durante la Liga Española de la Temporada 2004-2005. Para
el segundo
modelo el total de observaciones fue de 76, pues la unidad de
análisis no fue el partido,
sino los diferentes ECD M que se sucedieron a lo largo de los
partidos. Así, en algunos
encuentros únicamente existió un ECD M (por ejemplo, el F.C.
Barcelona tuvo la
iniciativa durante todo el tiempo del partido) y en otros partidos
pudieron sucederse
episodios de iniciativa, expectativa o vacíos.
En la primera regresión la variable dependiente es el porcentaje
de posesión de
la pelota que el F.C. Barcelona tiene a lo largo de un partido,
medido en unidades
porcentuales sobre el tiempo real de juego. En la segunda
regresión, la variable
dependiente es el porcentaje de posesión de la pelota que el F.C.
Barcelona tiene en
cada uno de los ECD M que conforman un partido, medido en unidades
porcentuales
sobre el tiempo real de juego. Así una posesión del 50% significa
en ambos casos que el
F.C. Barcelona ha dispuesto de la posesión del balón durante la
mitad del tiempo que ha
estado en juego, bien sea a lo largo de un partido (primer modelo)
o de un ECD M
(segundo modelo). Mediante la comparación de los resultados de
ambas modelos de
regresión queremos comprobar la importancia que tiene el contexto
de la competición
para dar cuenta de la posesión del balón.
Los coeficientes positivos o negativos para las variables
independientes
(explicativas) implican que éstas tienen respectivamente
influencia positiva o negativa
sobre los valores de la variable dependiente. Además, para aceptar
la relevancia
estadística de las variables es preciso rechazar la hipótesis nula
de que su coeficiente sea
igual a 0 (esto es, para la variable LOCAL H0: âLOC = 0).
Los modelos desarrollados en la estimación son los siguientes:
i i i t PF = â + â LOC + â RIV +å 1 2 3 [1]
i i i i t PF = â + â LOC + â ECDM + â RIV +å 1 2 3 4 [2]
Las variables independientes incluidas en el análisis son tres. En
primer lugar, el
carácter local o visitante del F.C. Barcelona en cada partido,
identificado en la ecuación
como LOC (LOCAL). Como se trata de una variable dicotómica,
el valor 1 se referirá al
F.C. Barcelona cuando actúa como equipo local y el 0 como equipo
visitante.
En segundo lugar, para constatar si existen diferencias en la
posesión del balón
del F.C. Barcelona dependiendo del equipo rival, se han dividido a
los restantes 19
equipos que participan en la Liga Española de Fútbol en cuatro
grupos en función del
puesto que ocupan en la jornada 38. El Grupo de la Liga de
Campeones (GLC) está
conformado por los equipos que ocupan el segundo, tercer y cuarto
puesto de la
clasificación (Real Madrid, Villarreal y Betis). El Grupo de la
UEFA (GUEFA) está
integrado por los conjuntos que se sitúan entre los puestos 5 y 9
(Espanyol, Sevilla,
Valencia, Deportivo y Athletic). Los equipos que van entre los
puestos 10 y 17 (Málaga,
Atlético, Zaragoza. Getafe, Real Sociedad, Osasuna, Racing de
Santander y Mallorca)
forman el Grupo Intermedio (GINTERMEDIO). Finalmente, los conjuntos que ocupan los
puestos de descenso (Levante, Numancia y Albacete) integran el
Grupo de Descenso
(GDESCENSO). El valor 0 se referirá a los rivales integrados en el GLC, el 1 cuando el
oponente sea del GUEFA, el 2 para los conjuntos del GINTERMEDIO y,
finalmente, el 3 para
los rivales del GDESCENSO. Esta variable se identifica en la ecuación como RIV (RIVAL).
Finalmente, en el segundo modelo de regresión se ha introducido
una variable
ficticia que recoge el perfil del juego del F.C. Barcelona en cada
partido, recogida en la
ecuación como ECD M (EPISODIO DE CONFLICTO DUAL
MACRO). Tener la
iniciativa, actuar a la expectativa o estar en un episodio vacío
implica que la posesión
del balón tenga para el F.C. Barcelona más o menos importancia
para desarrollar con
éxito su plan de actuación en el juego y que su valor sea
diferente en cada caso. Como
se trata de una variable politómica, el valor 0 se referirá a un
ECDM de expectativa en
el partido para el F.C. Barcelona, el 1 cuando el ECDM es de
iniciativa y el 2 cuando el
partido está en un ECDM vacío.
La estimación de los modelos anteriores no presentan problemas de
heterocedasticidad, si atendemos a los resultados del test de
White (1980) aplicado
sobre los residuos mínimo cuadráticos ordinarios (MCO). De todos
modos, se ha
estimado la matriz de varianzas y covarianzas y, por tanto, el
valor de los estadísticos-t
de significatividad mediante el método propuesto por el propio
White (1980), robusto
ante la presencia de varianzas cambiantes. De acuerdo con los
resultados de la llamada
“regla de Klein”, la correlación entre las variables
independientes se encuentra dentro
de los niveles de multicolinealidad aceptables.
Como hipótesis principal de la investigación se plantea que la
dinámica del
partido es un factor muy importante para comprender los valores
que tienen la posesión
del balón en un partido. En concreto, se considera que la posesión
del balón es diferente
en cada uno de los contextos de la competición: en los ECDM de
iniciativa el F.C.
Barcelona alcanza mayor tiempo de posesión que en los de
expectativa. Como segunda
hipótesis, se considera que el F.C. Barcelona tiene mayor tiempo
de posesión del balón
cuando actúa como local que cuando lo hace como visitante.
Finalmente, se presume
que existen diferencias significativas en la posesión del balón
cuando el F.C. Barcelona
se enfrenta a equipos que se sitúan en los primeros puestos de la
clasificación con
respecto a los demás, y que éstas son mayores a medida que la
distancia en la
clasificación entre los equipos es más grande.
En la Tabla 1 se presenta el resumen estadístico de los datos.
Tabla 1:
Resumen estadístico de las variables
4. Resultados y
discusión
La Tabla 2 recoge los resultados de las estimaciones realizadas
para los dos
modelos de regresión. El primer modelo explica el 38 por 100 de la
varianza de la
posesión del balón. La variable local es significativa al 1 por 100 y
tiene el signo
esperado de acuerdo con su definición: cuando el F.C. Barcelona
actúa como local tiene
la posesión del balón 6 puntos porcentuales más que cuando lo hace
como visitante.
Este resultado viene a corroborar otros valores similares
propuestos en la literatura
(Pollard y Reep, 1997; Lago y Martín Acero, 2005a) y confirman la
ventaja de jugar en
casa para los equipos. La variable rival, no es estadísticamente significativa, por lo que
no podemos establecer una relación clara entre ésta y los valores
de la posesión del
balón. La constante del modelo es significativa al 1 por 100 y se
refiere al valor que
cabría esperar de la variable dependiente cuando todas las
variables independientes son
iguales a 0. En nuestro caso, esta interpretación se constataría
en la posesión del balón
que cabría esperar para el F.C. Barcelona si actúa como visitante
(valor 0) y se enfrenta
contra un rival que se encuentra clasificado entre el segundo y el
cuarto puesto (en la
temporada analizada serían el Real Madrid, el Villarreal o el
Betis) y que sería del
57,35%.
El segundo modelo explica el 46 por 100 de la varianza de la posesión
del balón
y mejora el ajuste del primer modelo en 8 puntos porcentuales. La
variable local es
también significativa al 1 por 100 y tiene el signo esperado de
acuerdo con su definición.
Jugar en casa incrementa la posesión del balón del F.C Barcelona
en 4,5 puntos
porcentuales más que cuando lo hace como visitante. La variable rival, en este caso pasa
ahora a ser estadísticamente significativa para algunos equipos y
además presenta el
signo esperado según su definición. La posesión de balón del F.C.
Barcelona se
incrementa en 5,6 puntos porcentuales más cuando su rival es un
equipo situado en
puestos de descenso (puestos 18 al 20) que cuando su oponente se
encuentra entre los
puestos 2 a 4. La variable es estadísticamente significativa al 1
por 100. Del mismo
modo tener un rival ubicado entre los puestos 10 a 17 mejora la
posesión del F.C.
Barcelona en 3,64 puntos porcentuales en comparación con la
categoría de referencia.
En este caso, la variable es significativa al 5 por 100. Por
último, no se aprecian
diferencias significativas cuando el oponente se encuentra entre
los puestos 5 a 9 y la
categoría de referencia.
La variable ECD M es estadísticamente significativa al 1 por
ciento. Tener la
iniciativa en el juego incrementa en 9 puntos porcentuales la posesión
del balón del F.C.
Barcelona en comparación con los episodios en los que actúa a la
expectativa. Además,
en los episodios vacíos la posesión aumenta en 10 puntos con
respecto a la categoría de
referencia. Posiblemente este último valor tiene que ver con que
en 11 de los 12 los
episodios vacíos recogidos en la observación de los partidos de la
muestra, el equipo
que iba ganando era el F.C. Barcelona y ello provocó un incremento
de su posesión del
balón por la inercia de su propio estilo de juego (véase el
elevado valor de la constante
del modelo).
Por último, la constante es significativa al 1 por 100 y
representa la posesión del
balón que cabría esperar para el F.C. Barcelona si actúa como
visitante (valor 0), se
encuentra a la expectativa en el juego y se enfrenta contra un
rival que se encuentra
clasificado entre el segundo y el cuarto puesto (en la temporada
analizada serían el Real
Madrid, el Villarreal o el Betis) y que sería del 49,28%: 8 puntos
porcentuales menos
que en el primer modelo. Además, como en esta segunda
especificación todas las
variables independientes tienen un signo positivo, este valor es
el porcentaje mínimo de
posesión del balón que cabría esperar para el F.C. Barcelona en un
episodio de juego
dentro de un partido.
A modo de síntesis, se constata que el segundo modelo de regresión
funciona
empíricamente mejor que el primero. Además de mejorar el ajuste de
la ecuación,
permite que la variable rival, que intuitivamente parece clave
para entender la posesión
del balón en un partido, se manifieste en el sentido esperado y
que la incorporación de
la variable ECD M también sea relevante. Así, consideramos que las
inferencias
causales que se extraen de un modelo que trata cada partido como
una observación
única posiblemente estén sesgadas y no satisfagan el supuesto de
homogeneidad causal
como se observa en el segundo modelo. Agregar en una única
observación datos
procedentes de dos o más ECD M cuando los casos son muy distintos
puede llevarnos a
valorar incorrectamente el rendimiento y el comportamiento
estratégico de jugadores y
equipos.
5. Conclusiones
A partir del presente estudio podemos concluir que:
- La dinámica de la competición es un factor clave para estimar la
posesión del
balón de los equipos en un partido.
- Tener la iniciativa en el juego incrementa hasta en 9 puntos
porcentuales la
posesión del balón del F.C. Barcelona, en comparación con los
episodios en los
que actúa a la expectativa.
- En la observación del juego y en la valoración del rendimiento a
través de la
variable tiempo de posesión del balón es preciso reconocer la
homogeneidad
causal de los Episodios de Conflicto Dual Macro en un mismo
partido o en
distintos encuentros.
Tabla 3:
Determinantes de la posesión del balón del
F.C. Barcelona
en la Liga Española de Fútbol en la
Temporada 2004-2005
Notas: Aparecen en primer lugar los coeficientes de regresión
estimados, seguidos por las desviaciones
típicas de los parámetros calculadas a partir de la matriz de
varianzas y covarianzas estimada mediante el
método de mínimos cuadrados ordinarios (MCO) y los errores
robustos. R2 es el coeficiente de
determinación.
*p<0,01.**p<0,05.
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